Forfaiting vs factoring: ¿en qué se diferencian?

Forfaiting vs factoring

En el ámbito de las finanzas hay 2 términos que a menudo se confunden en la mente de los empresarios y los inversionistas: el forfaiting y el factoring. Ambos son instrumentos financieros utilizados en transacciones comerciales, pero ¿en qué se diferencian realmente?

En las siguientes líneas expertos de Vannilo explicarán en qué consiste cada uno, cuáles son sus principales características y aplicaciones más destacadas.

Concepto y características del forfaiting

¿Qué es el forfiting? Esta es una modalidad de financiación a largo plazo utilizada normalmente en el ámbito del comercio internacional. Es una operación mediante la cual una entidad financiera especializada, conocida como forfaiter, adquiere los derechos de cobro de un exportador, derivados de la venta de bienes o servicios a un comprador extranjero.

El forfaiting centra su atención en transacciones a largo plazo y con riesgo país elevado. En dicha operación, el forfaiter asume el riesgo comercial y político. De este modo, permite al exportador obtener liquidez de manera inmediata sin necesidad de esperar al vencimiento de los pagos.

Se caracteriza por ser una financiación sin recursos. Esto significa que el forfaiter no puede reclamar al exportador en caso de que el comprador no cumpla con sus obligaciones de pago. Además, esta modalidad ofrece la posibilidad de obtener financiación en moneda extranjera, lo que reduce el riesgo de cambio para el exportador.

Concepto y características del factoring

¿Qué es el factoring? Es una herramienta financiera ampliamente utilizada que ofrece soluciones de liquidez a las empresas. En este caso, una empresa denominada factor, adquiere los derechos de cobro de sus clientes a cambio de un adelanto de efectivo.

En este contexto, la empresa cedente (también conocida como cliente o proveedor) transfiere los derechos de cobro de sus facturas pendientes al factor. A cambio, el factor proporciona un adelanto de fondos, generalmente en torno al 80% del valor de las facturas.

Una vez que los clientes de la empresa cedente efectúan el pago de las facturas, el factor liquida el importe restante, descontando una comisión por sus servicios. El factoring se caracteriza por ser una alternativa de financiación flexible y ágil que permite a las empresas obtener liquidez de manera rápida y sencilla.

Además, el factor asume el riesgo de impago de los clientes, lo que proporciona mayor seguridad financiera al cliente cedente. 

El factoring es ampliamente utilizado por empresas de diferentes sectores, desde pymes hasta grandes corporaciones. Esta herramienta financiera es perfectamente adaptable a las necesidades específicas de cualquier sociedad de inversión. A través de dicha práctica es posible mejorar su flujo de efectivo y gestionar de manera eficiente las cuentas por cobrar.

Diferencias entre el forfaiting y el factoring

Existen marcadas diferencias entre forfaiting y factoring, tal como sigue.

  • Naturaleza de la operación:
    • El forfaiting realiza transacciones a largo plazo y con riesgo país elevado. Por su parte, el factoring se utiliza para operaciones a corto plazo y de menor riesgo.
    • El forfaiting implica la transferencia de derechos de cobro de operaciones comerciales internacionales. El factoring se enfoca en la cesión de facturas pendientes de pago dentro del territorio nacional.
  • Riesgo asumido:
    • En el forfaiting el forfaiter asume el riesgo comercial y político asociado a la operación. En el factoring el factor asume el riesgo de impago de los clientes.
    • En el forfaiting, el exportador se libera de cualquier responsabilidad en caso de impago por parte del comprador extranjero, ya que el forfaiter asume el riesgo. En cambio, en el factoring el cliente cedente sigue siendo responsable del pago en caso de impago por parte de los deudores.
  • Servicios ofrecidos:
    • El forfaiting se centra principalmente en la financiación y la transferencia del riesgo. El factoring ofrece servicios adicionales como: Gestión de cobros, análisis de la solvencia de los deudores y protección contra el riesgo de impago.
    • El factoring ofrece una mayor flexibilidad en términos de financiación y plazos, adaptándose a las necesidades específicas de las empresas. En contraste, el forfaiting se fundamenta en operaciones a largo plazo y con una cantidad mínima establecida.

Aplicaciones y casos de uso del forfaiting

  • Exportaciones a países con riesgo político: Es especialmente útil cuando se realizan exportaciones a países con riesgo político elevado. Al transferir los derechos de cobro al forfaiter, el exportador se protege de posibles impagos (situaciones políticas inestables o riesgos asociados al país importador).
  • Financiación a largo plazo: Como herramienta de financiación a largo plazo permite al exportador obtener liquidez de manera inmediata. Esto es beneficioso en los casos de transacciones con plazos de pago extendidos. El exportador no tiene que esperar hasta el vencimiento de los pagos para obtener fondos.
  • Reducción del riesgo cambiario: Dicha modalidad ofrece la opción de obtener financiación en moneda extranjera, lo que reduce el riesgo cambiario para el exportador. Esto es ventajoso cuando las operaciones se realizan en divisas diferentes a la moneda local. Es posible evitar pérdidas por fluctuaciones en los tipos de cambio.
  • Proyectos de infraestructura y construcción: Se utiliza en proyectos de infraestructura y construcción a gran escala. Al ceder los derechos de cobro, el exportador puede obtener los fondos necesarios para financiar los costes de producción (por ejemplo, materiales y mano de obra). Además, sin tener que esperar a que el proyecto esté terminado.

Aplicaciones y casos de uso del factoring

  • Mejora del flujo de efectivo: Esta herramienta ayuda a mejorar el flujo de efectivo de las empresas. Permite convertir las cuentas por cobrar en liquidez inmediata. Proporciona los recursos necesarios para cubrir gastos operativos, inversiones o cualquier otra necesidad financiera.
  • Financiación para pymes: Suele ser muy útil para aquellas pequeñas y medianas empresas que enfrenta dificultades para obtener créditos de otras fuentes. Les ofrece acceso rápido a fondos sin necesidad de cumplir con requisitos estrictos, como avales o garantías. Esto facilita su crecimiento y desarrollo.
  • Reducción del riesgo de impago: Permite transferir el riesgo de impago de las facturas a la entidad financiera, conocida como factor. En tal sentido, ofrece mayor seguridad a las empresas. El factor evalúa la solvencia de los deudores y asume la responsabilidad de cobrar las facturas.
  • Externalización de la gestión de cobros: Se utiliza para externalizar la gestión de cobros. El realiza las gestiones de cobro y seguimiento de las facturas. Libera a la empresa cedente de dicha tarea y le permite centrarse en su actividad principal.
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