Líneas de Crédito

líneas de crédito para empresas

Uno de los elementos fundamentales de la planificación financiera de una empresa reside en la distinción entre las necesidades de liquidez (corto plazo) y solvencia (largo plazo). El primero de ellos es particularmente importante dado que nos permitirá planificar con suficiente antelación nuestras necesidades de circulante (pago a proveedores y otras obligaciones a corto plazo). Para atender estas necesidades de tesorería, un producto muy útil y ampliamente utilizado son las líneas de crédito para empresas.

¿Cómo funcionan?

Las líneas de crédito para empresas tienen un funcionamiento muy simple. La entidad financiera que concede la póliza de crédito para empresas pone a disposición de la empresa un saldo determinado (que puede ser bien en positivo o bien en forma de descubierto) que puede ser utilizado a discreción de la empresa para realizar los pagos que estime oportuno.

En el caso de las pólizas de crédito para empresas los intereses y comisiones se desglosan en varios conceptos. Por un lado, tenemos comisiones por disponibilidad, es decir, pagamos un determinado porcentaje de comisión por aquella parte de la línea que tenemos sin utilizar. Al mismo tiempo, pagamos un tipo de interés mensual o trimestral por el saldo medio dispuesto de la línea de crédito.

Diferencias con los préstamos

La principal diferencia entre una línea de crédito para empresas y otros productos financieros de largo plazo como los préstamos reside en que la línea de crédito no tiene un calendario de amortización específico. Si bien se trata de un producto que tiene una duración determinada (por ejemplo, a 12 meses), dentro de este periodo podremos utilizar y amortizar el límite establecido para esa línea de crédito tantas veces como creamos oportuno.

Esto permite, por una parte, mantener bajo control los costes de la financiación, dado que en periodos con un mayor nivel de tesorería podremos repagar lo dispuesto en la línea de crédito para así quedarnos pagando únicamente la comisión de disponibilidad, que suele ser mucho más baja que la tasa de interés de la financiación. En el caso de un préstamo, tendremos que continuar pagando el mismo capital e intereses que indiquen el calendario independientemente de como varíen las necesidades de financiación de la empresa.

Por otra parte, gracias a esta mecánica, las empresas que dispongan de una póliza de crédito podrán planificarse de tal forma que pueden asegurarse de disponer de liquidez extra en los momentos donde la tesorería está en su punto más bajo siempre y cuando hagan uso de ella únicamente cuando resulte necesario.

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Tipos de líneas de crédito

lineas de credito

Las líneas de crédito para empresas se pueden clasificar en dos grandes grupos en función de si la compañía ofrece algún tipo de activo a la entidad financiera al que ésta pueda recurrir en caso de impago: garantizadas y sin garantizar.

Garantizadas

Son aquellas líneas de crédito en las que la compañía ofrece algún tipo de activo como garantía de la deuda contraída con la entidad financiera. Algunos ejemplos de activos que pueden ser ofrecidos como garantía pueden ser activos tangibles como terrenos, bienes inmuebles o cuentas corrientes, o bien derechos de cobro futuro como pueden ser los cobros correspondientes a un contrato de aprovisionamiento, etc.

Las principales ventajas que ofrece una línea de crédito garantizada son que, por una parte, facilitan la aprobación del riesgo crediticio por parte de la entidad bancaria (es decir, resulta más sencillo acceder a la financiación si contamos con un activo que ofrecer como garantía) y, por otra, que las condiciones de la financiación (en términos de coste y plazo), generalmente serán significativamente mejores que las de una línea de crédito sin garantizar.

Sin Garantizar

Es el caso contrario al comentado anteriormente. Las líneas de crédito sin garantizar son aquellas en las que no existe ningún tipo de activo garantizando la deuda contraída por la compañía frente a la entidad bancaria. Normalmente su coste es más alto y la entidad va a requerir un mejor perfil deudor por parte de la compañía (es decir, mayor generación de beneficios y caja, crecimiento de facturación, etc.).

Se trata del caso ideal para aquellas compañías que, bien por su sector, bien por su naturaleza, no tienen acceso a activos que puedan utilizar a modo de garantía frente a la entidad financiera (un caso ilustrativo sería el de una compañía de base tecnológica con un volumen de activo bajo con respecto a, por ejemplo, una inmobiliaria).

¿Dónde solicitar una línea de crédito y cómo solicitarla?

Las líneas de crédito para empresas son accesibles a través de las entidades bancarias con las que la empresa trabaje habitualmente. Basta con que el responsable financiero se ponga en contacto con el agente que lleve la cuenta de la compañía en la entidad indicando su interés por contar con una póliza de crédito para empresas.

Si los parámetros de la empresa son los adecuados y hay suficiente transaccionalidad con la entidad bancaria, no resultará complicado lograr la aprobación de una póliza de crédito para empresas en un periodo que suele ir de las dos a las cuatro semanas dependiendo de la complejidad de la empresa y el tamaño de la línea de crédito solicitada.

Dicho esto, aunque es menos habitual, también puedes encontrar líneas de crédito en empresas de financiación alternativa como Vannilo. Las ventajas son la rapidez, agilidad y flexibilidad en el trámite, además de que este tipo de empresas no suele poner tantos impedimentos como las entidades bancarias. 

¿A quien va dirigido? Usos habituales

Las líneas de crédito para empresas van dirigidas habitualmente a compañías que ya tienen un perfil de generación de caja positivo (es decir, generan más caja de la que gastan) y cuentan con un resultado neto positivo o cercano a cero. No es recomendable para compañías que aún están en fase de crecimiento y no han llegado al punto neutro de generación de caja, dado que este tipo de compañías suponen más riesgo para las entidades bancarias y, por tanto, les resultará complicado acceder a un producto como la póliza de crédito para empresas.

Los usos más habituales de este tipo de productos son el pago a proveedores y la atención a necesidades de tesorería de corto plazo. Aunque cada entidad puede establecer restricciones para el uso de la línea de crédito, algunos otros usos generales pueden ser el pago de impuestos, nóminas u otros suministros varios.

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